¿ Respetas la privacidad de tu hijo en redes sociales? No se la robes antes de que pueda decidir

Todo lo que subimos a la red acaba fuera de nuestro control.

Todo lo que subimos a la red acaba fuera de nuestro control.

Desde la primera ecografía, hasta los primeros pasos, las primeras palabras, el primer diente….hoy en día podemos seguir paso a paso el crecimiento de muchos niños a través de redes sociales. Los ciberpadres, prácticamente, nos muestran desde los primeros días de gestación hasta las dificultades, los logros, contratiempos y progresos de sus hijos.

Está claro que la alegría de ser padres provoca en muchos casos la euforía de querer tener un altavoz y decirle a todo el mundo cuán fantásticos son nuestros hijos. Las redes sociales son el escenario perfecto para esto. Si un padre está orgulloso de su pequeño, su ego crecerá cuando reciba likes y comentarios constructivos. Por otra parte, si el papá y la mamá están desesperados porque su hijo no come, no duerme o no para de llorar, buscarán el consuelo de sus ciberamigos.

Sea por orgullo o por desamparo, cada día es más frecuente ver imágenes de menores. Fotografías que en muchos casos no velan por la privacidad del niño. A esta tendencia desenfrenada de exponer a nuestros hijos a las redes sociales se le conoce como oversharenting. Un término procedente de la fusión de palabras en ingles: overshare(sobrecompartir) y parentig ( crianza) que fue acuñado hace un par de años por el periodista Steven Leackart en un artículo del Wall Street Journal.

Quizá dentro de 20 años estos padres adictos a contarlo todo sobre sus retoños en la red reciban una carta como esta:

La información que subimos a Internet nos acaba rebotando

La información que subimos a Internet nos acaba rebotando

Queridos papá y mamá:

Ante todo deciros que os quiero mucho. Sé que todo lo que habéis hecho en esta vida ha sido pensando en mí y para mi felicidad. Tan sólo me gustaría reprocharos algo, y es el hecho de que me forjarais una identidad digital sin haber pensado en mi futuro, sin haberos planteado que algún día sería una persona adulta y que todo lo que se cuelga en la red acaba rebotando antes o después.

Desgraciadamente lo que tanta gracia hace cuando eres un niño puede acabar siendo un lastre cuando te conviertes en un adulto.

 ¿ Podéis imaginaros qué difícil se me hace a mis 17  años que mis compañeros de clase vean que no aprendí a ir sólo al baño hasta los 6 años o que no supe cómo caminar hasta los 4? ¿ Por qué tuvistéis que colgar ese video cuando estaba bailando desnudo en la intimidad de mi baño? ¿ Por qué si un día puse cara de enfado tuvísteis que colgarlo en la red social de turno? ¿ Por qué todo el mundo tuvo que enterarse de que me operaron de apendicitis?  Me he quedado sin privacidad, sin un espacio para mí, sin la posibilidad de reflejar la imagen que a mí me gustaría dar. Me he tenido que conformar con la que vosotros decidisteis en su día.

Sin ánimo de culparos por nada, tan sólo quería transmitiros mis frustración.

Os quiere,

Vuestro hijo.

Piensa que tus acciones con menores en redes acaban creando una identidad digital

Piensa que tus acciones con menores en redes acaban creando una identidad digital

¿ A qué conclusión llegamos tras esta carta?

1.- Ante todo plantéate que tu hijo no puede decidir sobre lo que de él publicas. Ponte en su pellejo, no sólo ahora que tiene unos cuantos meses, sino también cuando sea adulto.

2.- No etiquetes sus fotos ni las de otros menores. Si lo haces pide consentimiento y piensa sobre todo en el menor.

3.- Lo que subimos a la red acaba por estar fuera de nuestro control. No importa que tengas un número limitado de amigos que puedan verlo. Piensa que éstos a su vez pueden compartir el contenido. Todo es viralizable en Internet.

4.- Evita imágenes comprometidas y primeros planos de menores. ¿ Sabes que és el Morphing? Es una práctica mediante la cuál a través de un montaje se utilizan caras de menores para recrear escenas pornográficas.

5.- Revisa las condiciones de uso de cada red social.

6.- Piensa que lo que en principio puede parecer enternecedor puede convertirse en una pesadilla en el futuro de tu hijo.

7.- Analiza las consecuencias de tus actuaciones para la edad adulta del pequeño.

En resumen, se trata de actuar con responsabilidad y sentido común en la información que publicamos de nuestros menores. Evidentemente la última palabra la tendrán los padres. La decisión es de los progenitores y cada uno decide de que forma exhibe o no a su hijo en público.

No todo es malo en esto de Internet, pero hay otras formas de compartir las fotografías y el estado de los pequeño sin perder el control sobre este tipo de información. ¿ Has pensado, por ejemplo, en el clásico correo electrónico?

No obstante, si ya has publicado algo de lo que te arrepientes todavia existen unos recursos para manejar la identidad digital como Simplewash o Reppler, pero recuerda que para cuando hayas limpiado tu historial la información ya puede haber llegado a cualquier lugar del mundo. Ya has perdido el control sobre ella.

Para finalizar, una última reflexión. Plantéate que lo que cuelgas en la red es como si colgaras un gran cartel en la calle, justo en frente de la puerta de tu casa. Todo el que pasa por delante puede verlo y lo que es peor, llevárselo para hacer el uso que cada uno crea conveniente.

Feliz semana!

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