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Cafés entre periódicos y tablets

Tomar un café mientras se lee un periódico es una de las escenas más típicas de cualquier cafetería del mundo pero, ¿tendremos el mismo escenario en los próximos años, o los periódicos de papel están condenados a desaparecer?

La popularización de internet a mediados de la década de los noventa ha provocado un fuerte cambio en los hábitos de los consumidores de información periodística. La red de redes nos permite acceder a una fuente incansable de información, algo que antes de la llegada de internet era impensable.

Por otra parte, la tecnología con elementos como los smartphones o tablets, nos permite estar conectados en cualquier lugar y a cualquier hora. Pero, ¿ es ésta la única razón de la evolución del periódico tradicional hacia el formato digital?

Posiblemente no es la única pero sí la más importante aunque, hay un factor social que también está influyendo mucho en este cambio.  El consumidor de información se niega a sentirse limitado por las líneas editoriales de las diferentes empresas. El lector ya no tiene la confianza que tenía antes con sus periódicos y prefiere , en muchos de los casos, informarse con sus propias fuentes y poder comparar diferentes puntos de vista.

El cambio del periódico tradicional hacia formato digital también está condicionado por un factor económico, la crisis. La difícil situación económica que atravesamos ha provocado un descenso en los ingresos de publicidad. Ésta ha sido la gota que faltaba para colmar el vaso de una transición que, todavía no se sabe muy bien hacia dónde va.

De momento,  el informe anual de la profesión periodística que publica la FAPE, la Federación de Asociación de Periodistas Españoles, ha arrojado unos datos desoladores. Desde mediados de 2008 y hasta octubre de 2012 más de 6.300 periodistas han perdido su puesto de trabajo. Y es que la crisis, ha afectado de lleno a todos los medios de comunicación, no sólo periódicos, sino también radios y televisiones.

Por lo tanto, el periódico, entendido tradicionalmente como un impreso que se publica en determinados intervalos de tiempo tiene que superar todos estos inconvenientes o está condenado a la muerte. La clave está en la adaptación a los nuevos tiempos, pero no sólo por parte de las empresas editoras sino también por parte de los consumidores. La sociedad todavía no está concienciada para pagar por la información on-line. De hecho, muchos de los rotativos que han optado por limitar el acceso gratuito a los contenidos que producen en la red han llegado a perder hasta el 90% de sus lectores, como ocurrió con el New York Times.

En cualquier caso, la desparición del periódico irá a la par de un mayor acceso por parte de la población a dispositivos móviles e internet. No obstante antes de que la  digitalización total de la población llegue, veremos como los diarios disminuirán los días de publícación así como su volumen progresivamente.

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