Las redes sociales después de la muerte ¿Tienes ya tu testamento digital?

Nuestra identidad digital no desaparece con la muerte

Nuestra identidad digital no desaparece con la muerte

Si hay algo que todavía nadie ha podido evitar en este mundo es la muerte. Y es que en el momento que nacemos, si hay algo seguro en nuestro destino, es que al igual que hemos aparecido, antes o después, desapareceremos. Hasta hace unos años nadie se había planteado la posibilidad de crear un testamento digital pero, con la llegada de las redes sociales, la situación ha cambiado. Nuestra huella digital no desaparece con el fin de nuestras vidas.

¿ Qué pasa con nuestra presencia en la red despues de nuestra muerte?

Actualmente no existe ninguna ley que regule el modo de proceder de las redes sociales tras la muerte de uno de sus usuarios. Por lo tanto, cada empresa ha creado su propia política de actuación.

Lo más fácil sería generar, junto al testamento tradicional, uno digital en el que una persona que designaramos, pudiese acceder a las contraseñas de nuestros correos electrónicos y redes sociales. No obstante, no todo el mundo es tan precabido y desgraciadamente los familiares tienen que enfrentarse a farragosos procesos administrativos para terminar con la identidad digital de una persona fallecida.

¿ Por qué es importante controlar la identidad digital después de la muerte?

Tras el fallecimiento de un ser querido lo más lógico es que cerremos sus cuentas de correo y redes sociales. De lo contrario, podrían seguir llegándonos recordatorios de cumpleaños, apareciéndo en las sugerencias de personas que podemos conocer, etc. Además, es importante terminar con estas cuentas para que no se produzcan usurpaciones de identidad o, lo que es peor, evitar que algunos trolls empiecen a insultar, difamar o desacretidar a alguien que desgraciadamente ya no puede defenderse.

Prácticamente todas las redes sociales ofrecen la posibilidad de que los familiares puedan cerrar las cuentas de sus seres queridos cuando éstos nos han dejado. Entre los documentos que hay que presentar, aunque varían dependiendo de las empresas, los más habituales son certificados de defunción y una prueba de que se es familiar directo.

En algunos casos como Twitter, la desaparición de la cuenta no es inmediata tras la comunicación de la muerte, sino que hay esperar 6 meses.

En el caso de Facebook, la red ofrece la posibilidad de que la cuenta desaparezca o se convierta en conmemorativa en el momento en que se informa sobre la defunción. Las cuentas conmemorativas no aparecen en espacios público como “personas que quizás conozcas”, tampoco informan de cumpleaños. Se quedan restringidas a los amigos del difunto.

La red profesional Linkedin elimina el perfil en el momento de conocerse el fallecimiento. No ocurre lo mismo con Pinterest cuyas cuentas nunca desaparecen.

Una de las compañías más prevenidas en esto de planificar tu vida digital tras la muerte es Google, que con su gestión de cuenta inactiva te permite eligir destruir los datos tras 3, 6 o 12 meses de inactividad.

Herramientas para gestionar nuestra identidad digital tras la muerte

Se calcula que 30 millones de usuarios de Facebook han muerto durante los 8 primeros años de su existencia y que más de 10.000 usuarios de esta misma red ya fallecidos  podrían estar recibiendo solicitudes de amistad o siendo etiquetados en fotos .

En la actualidad, existen algunas herramientas que nos permiten gestionar nuestra existencia virtual tras la muerte. Passwordbox, Asset Lock o Deathswicth son algunas de ellas. Se trata de gestores que, de forma gratuita o mediante pago, se encargan de guardar nuestras contraseñas y ponerlas a disposición de quienes nosotros decidamos en el momento que abandonemos este mundo.

Inmortalidad digital

Casi todas las civilizaciones de la humanidad han hecho esfuerzos por alcanzar la inmortalidad. En la era de la redes sociales, no iba a ser diferente.  Existen varias aplicaciones que nos garantizan estar en la nube de Internet, aunque ya estemos en el cielo que tanto anuncia la Biblia. La red de Marck Zuckerberg, Facebook, ya cuenta con la aplicación ” If I die” una herramienta con la que se pueden programar mensajes, videos o fotos para que aparezcan después de que se certifique la muerte del usuario. Éste previamente tendrá que haber dejado encargadas a tres personas para que su fallecimiento se verifique y se active la cuenta.  Por otra parte, bajo el lema ” cuando tu corazón deje de latir seguirás twitteando”, Twitter ha puesto en marcha la aplicación LivesOn que, tras el estudio de tu historial, permite que tu cuenta siga activa tras tu muerte, con los temas que habrían sido de tu interés .

Como consulsión, para ahorrar trámites administrativos, posibles manipulaciones de nuestra identidad y evitar sumar más dolor a la pérdida de una vida, lo más fácil sería elaborar nuestro popio testamento digital, en el que incluiríamos nuestras redes, direcciones de correos electrónicos y contraseñas, así como la persona a la que destinamos para la gestión de su desaparición.No obstante, si la muerte nos ha pillado por sorpresa todavía existe la posibilidad de borrar nuestro rastro virtual, siguiendo cada uno de los pasos que exigen las diferentes empresas. Aunque recuerda, si eres previsor y así lo deseas, podrás seguir vivo en redes sociales después de tu muerte.